La otra Italia (parte I)
Hay regiones de Italia que son muy conocidas, ciudades que están en la mente de muchos viajeros a la hora de pensar en un recorrido por la península. Pero hay “otra” Italia, más tranquila, más recoleta, adonde no han llegado las multitudes. Este es el relato de un periplo por 5 ciudades patrimoniales de la región de Emilia Romagna.
por María Shaw
Hace un par de meses tuve la oportunidad de ir a Italia, invitada por la operadora “Mac Travel” de Montevideo, quien me designó en doble función: que los representara en el workshop “Buy Emilia Romagna”, y que luego, como periodista, difundiera la experiencia de vivir esa región.
“Buy Emilia Romagna” se celebra todos los años a fines de abril en la ciudad de Bolonia; es un encuentro de operadores de turismo regional con compradores internacionales, organizado por “Confcommercio Imprese per l’Italia Emilia Romagna”, con el apoyo de varias instituciones regionales y nacionales.
La magnífica ciudad de Bolonia nos recibió con lluvia, pero eso no impidió que el grupo de operadores turísticos de varios países del mundo, pudiéramos disfrutarla en toda su dimensión. (Ver nota).
El programa incluía “tours educacionales” a elección (2 días), previo a una jornada de trabajo en Bolonia. Entre varios y tentadores tours, seleccionamos el llamado “Ciudades Patrimoniales”. Nos tentaron las maravillas que describía cada una de las ciudades más conocidas: Módena, Ferrara y rabean.
Dejamos así de lado otras opciones que nos hubieran llevado a conocer la costa del Adriático, con Rímini y otras playas, o los tours de golf o ecoturismo en los Apeninos, o los tours gastronómicos, o el operístico tras la vida de Verdi. Y fue una elección más que acertada. Compartimos un par de largas jornadas con paseos por ciudades con una mucha historia, con un grupo variopinto - pero con intereses similares - de gente de EEUU, Canadá, Alemania, Polonia, Hungría, Turquía y Japón.
Módena: arte, autos y gastronomía
Módena fue la antigua capital de los Duques d’Este y aún se pueden ver los vestigios de la poderosa familia en el Palacio Ducal del siglo XVII, hoy sede de la academia militar. Las joyas arquitectónicas de la ciudad, como la catedral (del 1099, una de las mejores expresiones del arte románico en Europa), la torre Ghirlandina y la Plaza Mayor, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1997.
Antiguo palacio de los poderosos Duques de Módena, hoy Academia Militar
Acompañados por tañidos de campanas, visitamos el Palazzo Comunale -ayuntamiento- cuya fachada mira a la plaza mayor, que abarca un conjunto de edificios muy antiguos, bien conservados. En su interior, en el Museo Cívico D’Arte, lucen las salas con techos muy trabajados y frescos en sus paredes.
Plaza Mayor, con la Catedral, la torre Ghirlandina y el Palazzo Comunale
Luego de una inmersión en el pasado, pudimos apreciar otra clase de historia: la de un personaje más cercano: Enzo Ferrari. El museo construido en su honor impacta por varias razones: desde su arquitectura, cuyo techo asemeja el capó de un Ferrari, la exposición de autos - que sin ser “tuerca” a uno lo deja boquiabierta - y un emocionante audiovisual sobre la vida del piloto y empresario. Por algo el color amarillo “Ferrari” domina la ciudad! Este museo se complementa con el de Maranello, a pocos kilómetros, con un simulador de Fórmula Uno, con la opción de poder manejar esos super autos por el autódromo de Módena, visitar los exteriores de la fábrica, o sea “el sueño del pibe” para muchos…
Museo Enzo Ferrari
La ciudad además, es famosa en el mundo entero por su “aceto balsámico”, denominación de origen certificado de Módena. El mediodía nos encuentra en “La Quercia di Rosa” con su propia “acetaia” donde nos muestran cómo se llega a ese producto, considerado una “joya de familia”.
Acetaia
Se necesita vinos de la zona y mucho tiempo, más de 12 años para que madure en la quietud de sus “acetaie” (toneles), gracias a una peculiar técnica de transvasamiento y así derivar hacia el “aceto” desde una fermentación natural y progresiva concentración en toneles de distintas maderas y tamaños, sin añadidos. Dicen que una gota de este líquido de sabor fuerte y ligeramente dulce, es suficiente para enaltecer el sabor de las comidas…
Aqui duerme el Aceto Balsámico de "La Quercia di Rosa"
Y así es, lo probamos en el almuerzo de bocaditos, antipasti con estupendos fiambres de la zona, risotto, tallarines, “niños envueltos” de cerdo, jamón y carne acompañadas por papas al romero, y hasta en las frutillas con helado de crema. Los vinos que acompañaron: un Pignoletto Colli Bolognesi y un Lambrusco Gasparossa di Castelvetro.
Módena también es una ciudad famosa porque allí vivió Luciano Pavarotti; se puede visitar los restaurantes que él amaba y el teatro (inaugurado en 1841) que lleva su nombre desde 2007.
Ferrara: el castillo de los duques y mucho más
Ferrara es una ciudad medieval y renacentista. El casco antiguo, donde impacta el castillo Esténse, emblema del poder de la familia ducal D’Este y símbolo de la ciudad, es Patrimonio de la Humanidad en 1995.
El castillo que se construyó a partir de 1385, es de ladrillo cocido, de planta cuadrada con cuatro torres defensivas y está rodeado por un foso de agua y tres puentes levadizos.
Palazzo Municipale con su entrada de honor
Cerca del castillo se encuentra el Palazzo del Comune (Palacio municipal), que fue la primera residencia de los Duques (reconstruido en estilo neogótico a principios del siglo XX) y la Catedral de Ferrara o Duomo que está dedicada a San Jorge, patrón de la ciudad; es una majestuosa combinación de arquitectura románica y gótica, que fue construida entre los siglos XII y XIV. El campanario, en estilo renacentista, data de mediados del 1400.
La Catedral
La ciudad fue la primera planificada como tal, y aún está rodeada por más de 9 kilómetros de murallas antiguas, en su mayor parte construidas en los siglos XV y XVI, cuando se amplió al llamado “añadido Hercúleo”, cuyo eje central es la Av. Ercole d’Este.
Palacio de los Diamantes
Sobre esa vía se ubica otro de los íconos, de la época renacentista, como el Palacio de los Diamantes, así llamado por las puntas con forma de diamante en que están cortados los bloques de mármol de la fachada y que actualmente alberga la Pinacoteca Nacional.
Palazzo Costabili, sede del Museo Arqueológico Nacional
Visitamos el Museo Arqueológico Nacional, que desde 1935 está alojado en una noble edificación, el Palazzo Costabili, del 1500. Alberga una colección impresionante de arte etrusco, de la cercana ciudad de Spina, que floreció desde el siglo VI al III A.C. y descubierta a principios del siglo XX.
Sala de Oro del Museo Arqueológico
La Sala de Oro expone un centenar de joyas de oro, plata, ámbar y pasta vítrea encontrada en los ajuares de las tumbas de Spina, datadas entre el siglo V y IV A.C.
Una constante en Ferrara: las bicicletas! El 25% de los desplazamientos se realizan en las 120 mil bicicletas por los 85 kilómetros de ciclovías
Confitería "Leon D'Oro" al pie del palacio municipal
La tarde cayó y el grupo paró a tomar un refrigerio en una encantadora confitería llamada “León D’Oro”, en los bajos del Palacio Comunal. El aperitivo se convirtió en una cena por la cantidad de delicias que ofrecieron los anfitriones, como un inolvidable “Pasticcio di Maccheroni”, bien regadas por un estupendo vino Sauvignon Tenuta Cerisola y un Merlot Rosso.
Hay tanto más para ver en esta maravillosa ciudad, que bien vale quedarse allí alojados para seguir disfrutándola!
Para viajar a esta “otra” Italia, sugerimos consultar a Mac Travel, el mayor especialista en la península itálica y la región de Emilia Romagna en Uruguay! www.mactravel.com.uy
L/D
www.cipetur.com