Domingo, 08 Septiembre 2019 22:07

El Turismo es clave en la estrategia de desarrollo al 2050

La Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) presentó el documento “Aportes para una Estrategia de Desarrollo 2050” en el que se mira hacia el Uruguay del futuro, y en el que el Turismo tiene gran relevancia. El mismo fue elaborado por técnicos de todos los sectores productivos del país, entre otros del Ministerio de Turismo, a los que se sumaron directivos de la Cámara Uruguaya de Turismo y otros actores turísticos. En el documento se define a Uruguay como “País de Anfitriones” y se considera al Turismo como una actividad clave.



por María Shaw

Con una mirada hacia los próximos 30 años, vinculados a la producción de alimentos, la bioeconomía, el sector forestal, tecnologías de información y comunicación, Turismo, energías renovables e industrias creativas, en la Torre Ejecutiva, el director de la OPP, Álvaro García, informó sobre la publicación.

García -que estuvo acompañado por la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena; el presidente de la Fundación Astur, Cr. Enrique Iglesias y Luis E. García, copresidente del Consejo Iberoamericano para la Productividad y Competitividad (CIPYC)- subrayó que la publicación “sintetiza una visión integral del Uruguay, generada a partir de diversos estudios prospectivos en temas clave para el desarrollo sostenible”. Por su parte, el Cr. Iglesias se refirió a los avances del país en los últimos 30 años y Bárcena destacó la planificación de OPP en territorio,“lo que significa que la gente participe”.

En sala se hicieron presentes ministros, subsecretarios, senadores, diputados, directores de diversas reparticiones del estado, el maestro Oscar W. Tabárez, entre otros referentes, así como operadores turísticos.

Estrategia de Desarrollo 2050
En el documento, en el capítulo IV en el ítem Complejos Productivos Estratégicos, el Turismo se analiza en las páginas 129 a 134.  

TURISMO (100)

Diagnóstico prospectivo
A nivel mundial, de acuerdo con el último informe anual de la Organización Mundial del Turismo (OMT), la actividad turística ha venido creciendo en forma ininterrumpida desde los años sesenta y, en los últimos ocho años, ha registrado un aumento sostenido del 4 % anual. Adicionalmente, según esta misma fuente, el turismo representa hoy día casi el 10 % del PIB mundial, genera uno de cada diez puestos de trabajo y supone el 7 % de las exportaciones totales y el 30 % de la exportación global de servicios.

Para los próximos años, la OMT mantiene previsiones de crecimiento para el sector, hasta llegar, en 2030, a 1800 millones de turistas internacionales. Estos resultados son impulsados principalmente por el crecimiento de las economías emergentes, que duplicarían el ritmo de incremento de las economías avanzadas.(101) Esto hace que el turismo sea considerado una herramienta de desarrollo para las economías, en el marco de los ODS hacia 2030, definidos por las Naciones Unidas a finales de 2015.(102)

En Uruguay, según datos del Ministerio de Turismo y del Banco Central, la actividad turística explicó el 8,6 % del PIB en 2017 y generó más de 110 000 puestos de trabajo, en tanto se convirtió en una de las principales actividades generadoras de divisas, con ingresos que superaron los 2.300 millones de dólares estadounidenses y representaron el 49 % de las exportaciones de servicios. Esto se relaciona con el aumento del número de visitantes de 1,8 millones a más de cuatro millones entre 2004 y 2017.

Se trata, por tanto, de un complejo productivo dinámico con potencialidad de transformación de la matriz productiva nacional a futuro, no solo por su creciente impacto sobre la economía, sino también porque, dada su transversalidad, tiene derrames positivos a nivel social, cultural y territorial. En efecto, un proceso de desarrollo sostenible, que combine crecimiento económico sostenible con justicia social, requiere adoptar una visión integrada del desarrollo que articule las dimensiones económica, social, cultural, ambiental e institucional.

La figura 4.3 presenta el mapa de escenarios futuros elaborados en el marco del estudio El turismo del futuro en Uruguay, de acuerdo con el grado de sofisticación de la demanda turística (eje horizontal) y el nivel de personalización de la oferta turística (eje vertical). El grado de sofisticación refiere al gradiente que va desde el turismo de masas con bajo nivel de exigencia hasta un turismo que ha elevado sus requerimientos respecto del producto o servicio turísticos, hacia una búsqueda de nuevas experiencias, que incorpora más criterios para las decisiones, con mayor valoración de los contenidos culturales locales. La contracara de este fenómeno estaría dada por una oferta que se estructura personalizadamente para dar respuesta a las demandas más específicas y de nicho; a esto refiere la variable de personalización de la oferta.

(100) Esta sección se basa en el estudio prospectivo “El turismo del futuro en Uruguay” (OPP, 2019).
(101) World Tourism Organization (UNWTO), “Tourism Towards 2030 Global Overview” (Madrid: UNWTO, 2011).
(102) Ministerio de Turismo, “Plan Nacional de Turismo Sostenible 2030”MINTUR  2019).

Escenarios prospectivos del entramado turístico nacional a 2050
Se contemplan:  
•    Turismo como derecho
•    Una oferta, muchos turistas
•    Un turista, una oferta
•    Turismo verde
•    Turismo 5.0
Grado de sofisticación de la demanda turística
Nivel de personalización de la oferta turística

En el supuesto anticipatorio de que los cinco escenarios presentados tienen algún factor cuya hipótesis optimista puede formar parte de un escenario meta, se tomó la decisión metodológica de elaborarlo a partir de la combinación coherente de dichas hipótesis.

Síntesis del escenario meta: Uruguay 2050,  un país de anfitriones

Uruguay se destaca a nivel mundial por una oferta turística basada en su identidad local, logrando la puesta en valor de los productos y tradiciones locales con servicios de calidad.

En un contexto mundial de cambio tecnológico vertiginoso, el turista valora cada vez más las experiencias de contacto directo con el otro, con la naturaleza y consigo mismo. El Uruguay brinda un espacio turístico confiable, donde el turista encuentra la calidez del contacto humano, en un entorno de seguridad y de cercanía con la cultura local. Esta cualidad ha venido siendo apalancada por un proceso de cambio cultural e institucional tendiente a la sensibilización respecto de la relevancia del turismo como factor de desarrollo económico y territorial, y a la conservación de aquellos valores de cercanía, vecindad y calidez como diferenciales de la identidad nacional.

Este proceso se acompaña de la implementación de un programa de formación integral en turismo, que incluye capacidades transversales (idiomas, herramientas TIC, cultura, ambiente) y habilidades blandas (como la creatividad, la capacidad de trabajo en equipo, la resiliencia, la proactividad, entre otras).

A su vez, se aprecia un proceso de profesionalización de los recursos humanos del sector no solo en lo operativo y administrativo, sino también en la calidad de los gestores turísticos en todas sus regiones.

Este proceso de profesionalización de los gestores de destinos facilitó la conformación de una gobernanza público-privada ágil y consolidada, que continuamente se consulta entre sí y planifica los próximos pasos del sector, tales como una gestión integral de los destinos, la adopción de planes de accesibilidad, el estímulo a diversas inversiones y la obtención de premios internacionales por buenas prácticas para el turismo verde y el desarrollo de destinos sostenibles.

Para poder dar respuesta a esta búsqueda de reconexión por parte del turista, el Uruguay consolida una oferta turística temática y estructurada adaptada a las demandas del nuevo tipo de turista, más exigente e informado. Esto es fruto de un trabajo sistemático de identificación y análisis de recursos turísticos materiales e inmateriales en los territorios, su revalorización y puesta en valor turística, con participación de la comunidad local. Este proceso supuso que cada localidad afirmara su identidad desde una valorización de su propia historia y generara propuestas turísticas afirmadas sobre su producción local y sus costumbres (gastronomía, cultura, juegos).

La puesta en valor turística de estas propuestas se dio también gracias a un proceso de consolidación de la investigación sistemática sobre perfiles de turistas y de generación de herramientas dinámicas de promoción y mercadeo adaptadas para cada segmento. Conocer al turista se convirtió en una condición sine qua non de todos los prestadores de servicios, impulsados por la fuerte interrelación existente entre los ámbitos académicos, públicos y privados. Esto ha cristalizado en una estrategia geolocalizada sobre mercados específicos que incorpora diferentes formatos de comunicación con el usuario y apela a recursos como la realidad virtual y la vivencia de experiencias sensoriales como paso previo a conocer un destino.

Lineamientos estratégicos

I. Valor local
Instrumentalización de la inclusión en planes de estudio y programas escolares y liceales de conceptos básicos de turismo, en torno a su importancia para la economía del país, así como de competencias transversales de un anfitrión a través de herramientas lúdicas y creativas, y de programas que permitan vivir la experiencia del turismo desde la primera infancia.

Puesta en valor de íconos culturales (que remiten a los aspectos identitarios diferenciales valorados por el turista) como sostenedores del posicionamiento de la marca turística nacional.
Profundización de los procesos de inventariado de producción y tradiciones locales, y de análisis de su potencial turístico.

Sostenibilidad de programas de revalorización de estos productos locales y fortalecimiento en términos de conformación de una oferta integrada que responda a las demandas de los distintos segmentos de turistas.

Promoción de proyectos patrimoniales identitarios con gestión de base comunitaria.

Potenciar la interconexión del turismo con las cadenas productivas locales, estructurando ofertas de productos locales prémium que sostengan la promesa de marca Uruguay Natural.

II. Generación de capacidades
Fortalecimiento de una oferta educativa de calidad que incorpore no solo el desarrollo de competencias transversales (idiomas, manejo de herramientas TIC, atención al cliente y gerenciamiento de emprendimientos turísticos sostenibles), sino también temas de agenda turística (nuevas tecnologías aplicadas al turismo y a la hospitalidad, accesibilidad turística, cambio climático y sus efectos, innovación en turismo, los nuevos canales y modalidades de la comunicación sectorial, entre otras) que permitan anticipar las competencias requeridas y hacer más competitivo el destino.

Consolidación de plataformas de formación permanente en línea que asegure el acceso a la actualización continua de talentos en todo el territorio nacional.

Diseño de una institucionalidad público-privado-académica para generar información conjunta y mejorar la toma de decisiones en términos de políticas públicas y de estrategias privadas para el desarrollo del sector.

Promoción de la conformación de cátedras de investigación sobre temas prioritarios para el turismo y su vínculo con el desarrollo nacional.

III. Infraestructura turística
Dotación de infraestructura diferencial, específica y especializada en turismo.

Política de estímulo a inversiones en productos turísticos priorizados e infraestructura para conectividad (interconexión de públicos y privados).

Implantación de programas de transporte integrado con el enfoque de movilidad como servicio (mobility as a service).

Dotación de infraestructura transversal que permita la conexión entre productos turísticos temáticos de las distintas regiones.

Desarrollo de puntos de conexión internacional en centro, sur y norte del país interconectados con transporte local (trenes y buses).
Generación de instrumentos de atracción de transporte aéreo de pasajeros para mejorar este tipo de conectividad.

Planes de accesibilidad integral implantados y en funcionamiento en todos los destinos priorizados (por ejemplo, playas universalmente accesibles).

IV. Gobernanza
Capacitación y profesionalización de gestores locales.

Desarrollo de instrumentos de planificación integral de los destinos e instancias de planificación conjunta y continua que permitan construir agendas comunes que vinculen los ámbitos locales y nacionales.

Ámbitos de gestión público-privada institucionalizados, profesionales y con presupuesto para gestión de destinos.

Ámbitos de coordinación interinstitucional a nivel público que diseñen y ejecuten políticas públicas integradas en las localidades.

Ámbitos de coordinación privados profesionalizados que acompañen la planificación estratégica del sector.

V. Ambiente y cambio climático
Implementación de programas educativos y de sensibilización en torno a la cultura de la sostenibilidad, la resiliencia y los ecosistemas locales.

Incorporación en las políticas públicas de la interrelación entre cultura, valor local y turismo verde (paisaje natural humanizado, áreas protegidas planificadas y puestas en valor turístico), así como de las potencialidades de las tecnologías emergentes para fortalecerla.

Políticas efectivas de mitigación y adaptación en la franja costera.

Profundización de instrumentos de promoción de proyectos de desarrollo de emprendimientos turísticos conscientes de la integración con la naturaleza y con la sociedad, y sostenibles económicamente.

Programas integrales de cuidado y de recuperación ecosistémica (con foco en el cuidado de cuencas y calidad de agua).

Gestión sostenible en localidades turísticas del país (esto implica la sensibilización de comunidades locales, la capacitación del sector privado, la conservación y restauración de los ambientes y paisajes).

VI. Promoción de destinos
Desarrollo de centros de investigación e innovación sobre temas de agenda turística con foco en los perfiles de turistas que se captan o se quieren captar.

Contar con datos estadísticos actualizados en tiempo real sobre los actores del entramado productivo (plazas hoteleras y de alquiler, inventario de recursos turísticos, oferta gastronómica, etc.) que permitan un proceso de estructuración de la oferta en función de los segmentos de público priorizados.

Generación de ámbitos mixtos de promoción del turismo que, con los insumos producidos por la investigación, definan instrumentos conjuntos para sostener un posicionamiento diferenciador de turismo sustentable y desarrollar las ventajas competitivas propias del destino.

foto de portada: Cr. Enrique Iglesias, presidente de la Fundación Astur; Álvaro García, director de la OPP; Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL; Luis E. García, copresidente del CIPYC.

L/D

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