¿Piriápolis o Heliópolis?
Gracias a una gentil invitación que todos los años nos hace Aprotur, (Asociación de Promoción Turística de Piriápolis), estuvimos hace unos días atrás en la siempre sorprendente y mística Piriápolis.
por Eduardo Segredo Polero
Allí nos alojamos muy confortablemente en el emblemático Hotel “Genovés”, ubicado sobre la rambla del balneario, donde nuestro querido y fraternal amigo Juan Martínez, su propietario, nos colmó de atenciones.
La primera idea que se nos viene a la cabeza cuando estamos mirando y admirando un atardecer donde se conjuntan el agua y el Sol es esa vinculación con la alquimia que tiene Piriápolis. El nombre que su fundador, Don Francisco Piria, quería darle originalmente al lugar era Heliópolis, o sea "la ciudad del Sol".
Increíblemente y poco conocido es que el nombre de Piriápolis fue impuesto por parte de los periodistas que bromeaban ante el planteo de Piria de construir un balneario, en lo que entonces eran sólo desolados arenales. Indudablemente, una cosa era crear un barrio y otra, muy diferente, delinear, lotear, vender y planificar hasta el mínimo detalle de este nuevo emprendimiento. Parece que el pesimismo siempre existió en nuestro país, ya que al visionario Don Francisco nadie le creía y así, irónicamente y hasta burlándose de él, le adjudicaron el actual nombre, la ciudad de Piria, Piriápolis y así fue como ese nombre quedó establecido.
Desde un punto de vista mitológico, Heliópolis significaría la ciudad donde renace el Ave Fénix, uno de los principales símbolos de la regeneración por el fuego, el tema central en la alquimia, a la cual se le llama "labor solis", la Obra del Sol.
El oro está asociado al Sol, tanto al material como al oro -o sol interior- que debe ser extraído de entre la escoria.
Estamos en la era de Acuario
Por lo tanto Piriápolis perfectamente también podría ser llamada "la ciudad de Acuario", porque está presente este signo en varios lugares públicos de la misma.
Urano es el planeta regente de Acuario, la simbología de éste es una H, si miramos al Argentino Hotel desde un avión observaremos que el edificio tiene increíblemente esa figura. Encontramos en los jardines que están ubicados frente al mar, la representación más frecuente de este signo: la muchacha con el cántaro.
Seguramente nada en Piriápolis está hecho al azar eso se puede afirmar luego de una visita tranquila y sin prisa.
Los Templarios
Es visible en las veredas que están al frente del hotel Piriápolis encontrar la Cruz de los Templarios y también la Flor de Liz.
Hay piedras de varios colores, blancas, negras y rojas, todos colores que se encuentran en la alquimia, se dice que por ellos pasa la "piedra de los filósofos" hasta devenir en la llamada "piedra filosofal".
Los Templarios están presentes en Piria a través de su tío que era jesuita. En la fuente de la Plaza Matriz en la Ciudad Vieja, en Montevideo, cuyos senderos mirados desde los edificios de la calle Rincón, tienen el diseño de esta cruz. El principal promotor para que esta fuente esté en ese lugar, fue Piria.
Hotel Argentino
Dentro de este establecimiento se encuentra un imponente vitral recientemente restaurado en sus mínimos detalles lo cual parece que recién fuera allí instalado. Aparte de su belleza estética, está cargado de símbolos con un mensaje definido en cuanto a la vida personal de cada uno. Hay una fuente en cuyo pilar central hay delfines. Este mamífero es un símbolo del ser humano, debe subir a la superficie para respirar, de lo contrario se morirá. Se trata de equilibrar lo físico y lo espiritual, y en ningún caso negar un plano en función del otro. Es tan negativo ser totalmente materialista como totalmente espiritual. El equilibrio es la clave de la sabiduría.
El toro
Está ubicada en el cerro del mismo nombre, es un símbolo de la primera operación de la alquimia: "extraer el agua de la piedra", operación que desconcertó a muchos estudiosos a lo largo del tiempo.
Si bien tiene implicancias concretas en la alquimia, en el aspecto personal significa la extracción del cuerpo astral - o cuerpo sutil - que se halla encerrado en el cuerpo físico. A este cuerpo se lo simboliza como el "agua" y es con esta “agua” que luego hay que lavar y blanquear la "piedra", para purificarlo.
El toro es un símbolo del cuerpo físico y al echar agua por la boca alude a la operación mencionada. Está anteriormente llegaba a la fuente de Venus, que Piria colocó no lejos de la del Toro.
Según mediciones que han realizado expertos en el tema, en este preciso lugar, se encontraría uno de los centros energéticos mayores de nuestro país. Se pueden llegar a superar las 24.000 vibraciones.
El Castillo de Piria
Data de 1897, diseñado por él. Hoy día se están realizando reparaciones y mantenimiento de varios sectores del mismo. Otrora tuvo un esplendor inigualable, pero lamentablemente muchos de los símbolos han desaparecido. El subsuelo, donde se encontraba su laboratorio fue tapiado. Los perros ubicados frente a la puerta principal son lebreles, perros de caza, y entre sus patas tienen el morral y una liebre muerta.
Hoy día todavía se conservan en los jardines copones en los que hay una figura de Bafomet, emblemática para los Templarios que sirvió previa malinterpretación, a la acusación de que idolatraban a Satanás y como consecuencia se hiciera la injusticia de quemarlos en la hoguera.
También encontramos sobre la derecha dos o tres yucas africanas o también llamadas dracena drago, ese es el nombre que usa Piria, que solamente crecerían allí en el Castillo, la razón es que no se trata de yucas comunes y que son de las pocas sobrevivientes. Lo sorprendente y llamativo es que muy pocos saben que se puede encontrar un ejemplar muy grande de esta dracena drago en la parte de servicios del mismísimo hotel Genovés, un atractivo más para visitar este hermoso establecimiento.
Esta es una pequeña síntesis de lo que uno puede llegar a encontrar en este llamado “Destino Piriápolis”, que en cada rincón y en cada nueva visita nos devela sus secretos muy bien guardados, por lo que finalizamos con esta frase bíblica:“Quien tenga oídos para oír, que oiga, quien tenga ojos para ver, que vea…”
Hasta la próxima.
L/D
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