Jueves, 27 Octubre 2022

La Redención entre la tradición y la modernidad

Tal vez muchos sepan mi vinculación de muchos años con el Victoria Plaza Hotel. Allí estuve trabajando ente 1968 y 1978 y de1985 a 1992. La Redención fue parte del producto y lo sigue siendo.

 

Por María Shaw

 

Cuando el pasado 20 de octubre fui a la reinauguración, me ganó la emoción de regresar a un lugar emblemático, que había sido parte de mi labor en el área de relaciones públicas. Creo oportuno replicar una nota publicada en la revista del Hotel Victoria Plaza, hace exactamente 35 años, hoy que estamos cerca el 70° aniversario del viejo y querido HVP; desde octubre de 1999, Radisson Montevideo. Es también un homenaje a María Rosa Atella -autora de la nota- y de tantos ex compañeros que hoy aún son parte de ese establecimiento, y de otros con los que nos unen tantas vivencias!

 

El paraíso recobrado

 

“Imagínense entrar a un parque en el que conviven con gracia y armonía los seculares eucaliptus, el ombú tan caro a la tradición uruguaya, los ibirapitá, los papiros, las pitas, las acacias, los olmos, las palmeras, los gomeros, los pinos y un añoso tala. Son los testigos de una vida de siglos que lo reciben cuando usted hace su entrada al paraíso recobrado: La Redención.

 

Es éste un lugar que conserva intacto el sabor del pasado finisecular y colonial, en medio de una naturaleza exuberante y pródiga, a pocos minutos del centro de Montevideo y del Hotel Victoria Plaza.

 

En el Camino de la Redención, a un paso de la localidad de Melilla, se levanta el antiguo casco colonial de una estancia con estirpe y abolengo. La historia de La Redención se remonta a 1841, cuando el predio actual y sus alrededores fueron entregados al heroico Javier de Viana como premio a sus servicios por el Superior Gobierno. Se ignora hasta qué fecha fue su primer dueño.

 

Los registros históricos certifican que toda esa zona, incluyendo la reconocida como La Tablada, eran los fundos de otro uruguayo ilustre, el Dr. Manuel Herrera y Obes (1806-1890), ministro de Relaciones Exteriores durante el gobierno de Joaquín Suárez. A su muerte, su hijo don Julio Herrera y Obes, por entonces Presidente de la República, ocupa esta estancia.

 

Más tarde, el predio tuvo otros propietarios, como don Manuel Illa y Viamonte, casado con una prima hermana, Bernardina Sánchez Viamonte. Esa dama, famosa por su hospitalidad, habría de ser la protagonista de una historia cuyo eje central es el ornamento más destacado de La Redención.

 

Al trasponer el portón que da acceso al patio principal, entre madreselvas, tacos de reina, glicinas, jazmines, jazmines del cabo, josefinas, rosas, caña de la India, azaleas, floripones y hiedras, se destaca el brocal impolutamente blanco del aljibe: es una sola pieza entera de mármol de Carrara, verdadera joya y además, reliquia histórica. Ese brocal estaba en Buenos Aires, en el aljibe de la casa del Gral. Viamonte, casa que fuera vendida por los Sánchez Viamonte, -los familiares directos de doña Bernardina-, a un inglés llamado Thompson. Al desprenderse del bien familiar, la dama patricia quiso conservar el famoso brocal, traído de Italia, y así se lo hizo saber al inglés, ofreciéndole comprárselo. “No señora, el brocal es suyo”, repuso el gentleman británico. Y así, doña Bernardina hizo cargar en carretas tiradas por bueyes a esa pieza única de mármol de Carrara y la trajo desde Buenos Aires a La Redención. Y allí está, con la cara de leones esculpidos a su alrededor, despertando el interés de todos los visitantes, que no cesan de fotografiarlo.

 

Más adelante se encuentra el huerto de frutales, donde crecen prósperos y se llenan de frutas los naranjos, limoneros, manzaneros, ciruelos, perales y las viñas, las exóticas y sabrosas frambuesas, las paltas de delicado sabor, los castaños, los olivos y los nogales.

 

A un costado, está el área donde se realizan pruebas de destreza gaucha para el deleite de los visitantes, que se asombran con la doma, la monta de vacunos, las carreras de sortijas…

 

Y entre ellos, están los patios al aire libre, donde en enormes parrillas se dora la carne hasta que el aire se impregna de un sabor irresistible, mezcla de corderos a las brasas, chorizos, morcillas, asados de pulpa y de tira, y toda clase de menudencias que son muy apreciadas por los que llegan a La Redención.

 

Entre los árboles, después de atravesar los salones, la primavera, el verano y el otoño dan la posibilidad de comer al aire libre, bajo la sombra de los árboles, y sentir que se está a la búsqueda de un tiempo perdido…

 

Todo ese mundo de gastronomía y belleza natural, de cultivos y de espontánea vida, se conjugan en La Redención, único lugar en Montevideo y en el Uruguay que ofrece tanto deleite, unido a tantas tradiciones, en un marco de tan increíble belleza.

 

Los accesos a la ciudad de Montevideo unen en sólo 15 minutos de auto, el centro de la ciudad con La Redención. No deje de visitarla para ver cómo vivía y con     qué esplendor, la gente que forjó la historia de este país.

 

Este mundo puede ser suyo: La Redención puede ser contratada para almuerzos, cenas, fiestas, bodas, cumpleaños, despedidas del año, actividad post congreso, en fin… para lo que usted se imagine, en el departamento de Banquetes del Hotel Victoria Plaza”.

 

Y la historia continuó

 

Obviamente la historia continuó, con personajes como Theodore Davenport y su señora Adela Copperti, quienes la compraron en 1966, la restauraron y vivieron en la hermosa casona. Teddy no se contentó sólo con vivir allí, decidió promocionar el lugar y creó el “Gaucho Tour”, con paseo tempranero a la cercana Tablada y luego les ofrecía un asado criollo en La Redención. En 1976, dos empresarios la compraron y construyeron los salones cerrados para fiesta, ampliando la capacidad, tanto para recibir a turistas como a residentes. En 1978, La Redención pasó a manos de la Compañía Rioplatense de Hoteles SA, propietaria también del Hotel Victoria Plaza. Fue declarada Patrimonio Histórico Nacional.

 

La Redención hoy

 

Hoy La Redención renació totalmente renovada, pero a la descripción de arriba no le cambiaría ni una coma…


La majestuosa entrada por el acceso del Camino de la Redención nos introduce en los jardines decorados con antorchas, faroles coloniales y fanales con velas, y nos guía hasta el área de estacionamiento vigilado, flanqueada por la torre fechada en 1898.

 

Los portones de rejas muy trabajadas se abren a los jardines del gran patio colonial y al camino de acceso, abrazado por la pérgola invadida de flores. El famoso brocal de mármol de Carrara atrae todas las miradas. Desde allí se ingresa a un lobby, que en la noche del 20 de octubre, destacaba iluminado por cientos de velas, y luego se accede al gran salón principal, totalmente renovado. A la izquierda un gran bar, a la derecha, una exposición de originales arreglos florales. En dos eventos en los que participé en La Redención en estos días, la disposición de la gran sala era totalmente diferente; una con mesas para una cena, otra con distintos tipos de livings y áreas para pequeños grupos, algunas con mesas tipo pub y banquetas altas, otras con sillones, mesas ratonas y pufs. Su capacidad es de 120 a 700 invitados.

 

El Salón Colonial ubicado en el casco histórico de la antigua estancia, puede alojar entre 20 y 120 invitados; tiene acceso directo al área de parrilleros techada y al hermoso patio de ingreso.

 

La Redención cuenta con equipo generador de energía eléctrica. Dispone de discoteca, audio y luces robóticas en una gran pista central. La iluminación del círculo exterior es cálida con arañas y spots direccionados, controlados por dimmers. Hay una terraza con salida a los jardines con los árboles iluminados. Asimismo, el predio dispone de cancha de fútbol y vóley, así como juegos infantiles y de jardín.

 

En resumen, La Redención ofrece todos los servicios que se requieren para reuniones de alto nivel y volver a ser uno de los centros de eventos más importantes de Montevideo, con impronta moderna y cimientos en la mejor historia y tradición. El respaldo es del Radisson Montevideo Victoria Plaza Hotel, tal como fue señalado por el gerente general, Reynaldo de Gregorio en su discurso la noche del 20 de octubre, al reinaugurar las instalaciones y comenzar las celebraciones de los 70 años del HVP que se cumplen el 15 de diciembre.

 

Cno. de La Redención 6881 - www.chacralaredencion.com.uy