Sábado, 01 Febrero 2020 15:02

Fantástico crucero a bordo del Navigator of the Seas

Mi primer crucero fue hace 10 años, durante el viaje inaugural del Oasis of the Seas, uno de los gigantes del mar de Royal Caribbean Internacional. Este diciembre, volví a experimentar la vida a bordo del Navigator of the Seas, y una vez más me sorprendí gratamente.

por María Shaw

Los barcos de la clase Voyager de Royal Caribbean son verdaderos palacios flotantes, con las comodidades de hoteles cinco estrellas y más. Todo está preparado para el disfrute; desde los cómodos camarotes hasta la gastronomía, pasando por los entretenimientos que se extienden por distintas áreas en varios niveles, donde la diversión es casi obligatoria.

Hay una sensación de felicidad, de dejarse llevar hacia lo bueno de la vida, que se puede palpar en grandes y chicos, en gente mayor, en personas con capacidades diferentes; todos con una gran sonrisa y los ojos brillantes. Ese clima positivo es parte de lo que ofrece el excelentemente entrenado staff de Royal Caribbean: todos empeñados en hacer pasar bien a los pasajeros. Y sin duda lo logran.

Desde el arribo a la nueva y espectacular Terminal A del puerto de Miami, todo está preparado para sorprender. Compartimos el crucero con un grupo de periodistas de turismo de América Latina, y nuestros anfitriones fueron Alberto Muñoz, el vicepresidente asociado de Royal Caribbean International para América Latina, y Lucas Bueno, Gerente de Comercialización para América Latina & Caribe, secundados por Renata y Karen, quienes nos guiaron por el barco, nos prepararon un completo programa a bordo y en Nassau y nos acompañaron en el sorprendente Perfect Day at CocoCay.

El Navigator of the Seas, registrado en Bahamas, fue inaugurado en el 2002 y ampliado recientemente. Puede alojar casi 4.000 pasajeros en total. Este crucero de 3 días, que zarpó el 12 diciembre, llevaba 1.200 tripulantes. Algunos datos: 139,999 toneladas de registro bruto, 1,020 pies de eslora, 157 pies de manga, velocidad de crucero:28 nudos. Cuenta con 15 cubiertas, 14 elevadores, 1.693 camarotes; 4 restaurantes principales y 8 de especialidades; 10 bares y lounges; y 6 áreas para niños y adolescentes. Entre los ‘highlights’ destacan espectaculares juegos acuáticos y otros de última generación. Ofrece otras amenidades, como piscinas y jacuzzis de distintos tamaños, el solarium, simulador de surf, toboganes acuáticos, centro de buceo, muro de escalada, minigolf, pista de jogging, canchas de distintos deportes, pantalla gigante exterior, teatro profesional con obras estilo Broadway, pista para patinar en hielo, casino, spa, biblioteca, Star Lounge, Diamond Club, centro de conferencias, centro médico y área de shopping. Su ‘promenade’ es el paseo obligado en el corazón del barco, donde todos se encuentran.

La decoración del barco es llamativa y elegante, con tantas áreas que es imposible conocerlas todas. Cada día se organizan actividades contemplando edades y gustos, para que todos disfruten a su aire, por la mañana, por la tarde, y por la noche. La agenda completa para los navegantes se puede consultar en pantallas táctiles y en la App de Royal Caribbean International. 

Nuestro programa comenzó con un tour por el barco, para familiarizarnos con las distintas áreas. Pudimos apreciar la Royal Suite y otras suites de lujo de grandes dimensiones, así como el espectacular spa Vitality at Sea. Lo más requerido: las piscinas y los juegos acuáticos. El almuerzo fue en el exclusivo Jamie’sItalian, donde el anfitrión fue Sean Treacy, vicepresidente asociado de Desarrollo Estratégico Internacional, quien nos puso al día de las novedades de Royal Caribbean International (será tema para otra nota).

A continuación,todos los pasajeros participamos en el simulacro obligatorio, que es parte del gran despliegue de seguridad a bordo. Por la noche, el cóctel de bienvenida tuvo como sede el elegante Cosmopolitan Club, con tragos internacionales y horsd’oeuvres; un pianista amenizó con clásicos de todos los tiempos. Esa noche disfrutamos de un show de patinaje sobre hielo en el teatro Studio B, en el que también apreciamos un espectáculo de luces de pequeños drones. Los más jóvenes continuaron su periplo por el bar de karaoke y la DiscoInferno Dance Party.

El barco navegó por la noche y la mañana del sábado nos encontró en el puerto de Nassau, Bahamas. Durante el desayuno, tuvimos una presentación de uno de los íconos de Royal Caribbean International: Perfect Day al CocoCay, el programa que cumplimos el domingo (eso también merece una nota aparte). Nos habían dicho que la agenda a cumplir en la capital de las Bahamas era una sorpresa ¡y realmente superó todas las expectativas!

La casa del pirata

Lo único que sabíamos era que íbamos a una excursión VIP a Graycliff, que iba a ser toda una aventura. Luego de un breve trecho por el antiguo y colorido centro de Nassau, llegamos a una casa amurallada, con una veranda blanca y rodeada de vegetación tropical. Nada más entrar a la propiedad, uno se siente transportado a una época en la que se conjugan la belleza clásica y el servicio supremo. En ese oasis anidado en el corazón de la ciudad, está el hotel y restaurante que lleva el nombre de un pirata y que invita a develar los secretos de su tesoro. Recorrer la mansión, desde el acogedor livinga los varios comedores, a la sorprendente cava de vinos y ‘cognacteque’ (la tercera colección privada más importante del mundo, con 275,000 botellas); las habitaciones, los patios y jardines, es como entrar a otra dimensión. Enrico Garzaroli compró la propiedad colonial en 1973 y desde entonces la vieja casa del pirata, que también fue residencia del Gobernador, no ha parado de crecer, de recibir famosos y royals. Se ha convertido en el restaurante más renombrado del Caribe. “La gente viene por la experiencia, no a comer”, dice orgulloso.

Enrico fue un anfitrión de lujo para el grupo de ejecutivos de Royal Caribbean International y de los periodistas latinoamericanos que disfrutamos de sus historias, a la vez que degustamos un menú de 6 pasos, maridado por vinos ‘apropiados’ que hicieron que ese almuerzo se extendiera por varias horas. Pero eso no fue todo... luego de recorrer el maravilloso jardín, que aloja una antigua piscina pintada a mano, llegamos a Graycliff Chocolatier, donde en una divertida experiencia interactiva, fabricamos nuestro propio chocolate en barra; mientras que en el Heritage Village,se arman a mano cigarros puros marca Graycliff. Todo eso forma parte de un complejo diseñado y pensado para el disfrute total. Otro detalle: un original árbol de Navidad de botellas ¡que fue mi saludo por las fiestas!

La despedida

La noche del sábado cenamos en Chops Grille, uno de los restaurantes de pago del barco, donde reina la carne. Mientras que el domingo, al regreso del Perfect Day at CocoCay, la despedida fue en Hooked, especializado en mariscos y pescados; no pudimos resistir la tentación de las ostras y la langosta. Entre abrazos y besos, nos despedimos con pena y la esperanza de un pronto reencuentro a bordo de algún otro de los fantásticos barcos de Royal Caribbean International.

Agradecimientos: a Royal Caribbean International, a Latam, a Tarjeta Celeste y a TransHotel.

Foto de portada: el Navigator of the Seas (foto Royal Caribbean).

Galería de imágenes: 1.- Anfitriones de RCI: Renata Lazari, Alberto Muñoz, Karen Duarte y Lucas Bueno. 2.- El Navigator of the Seas. 3.- Piscinas (Foto de Royal Caribbean). 4.- Gran escalera de acceso al Promenade. 5.- Jamie's Italian, uno de los restaurantes de especialidades. 6.- Grupo de anfitriones y periodistas en el puerto de Nassau.  7.- Entrada a Graycliff, hotel y restaurante 5 estrellas. 8.- Parte de la magnífica cava de Graycliff. 9.- Enrico Garzaroli anfitrión en Graycliff con mil historias. 10.- Patio y jardín tropical. 11.- La piscina más antigua de Bahamas

L/D

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